Inicio | 6 de febrero, Día Internacional Cero Tolerancia con la Mutilación Genital Femenina - Naciones Unidas
En medio del ritual, una a una caen las gotas de sangre tibias por sus piernas, recorren sus muslos hasta tocar la tierra; ha sido tal el dolor, que su espíritu escapa del cuerpo ante el espasmo demencial, solo cuando vuelve en sí, presiente que su vida jamás será la misma, porque su cuerpo no le pertenece, ha sido modificado sin permiso. Le harán creer que está mal haber nacido mujer y que por ese acto impío de su mera existencia, debía ser consagrada mediante la mutilación genital.
La ablación femenina es una violación de los derechos humanos fundamentales de las niñas y las mujeres. Es una práctica que consiste en mutilar, extirpar y/o suturar los órganos femeninos de una mujer o a una niña sin que existan razones médicas que lo justifiquen.
Se desarrolla en el marco de ritos, creencias sociales o prácticas religiosas. Se ejecuta en la de transición a la madurez o se usa como una forma de controlar la sexualidad de la mujer. También se asocia al honor de las familias por asegurar matrimonios de las niñas.
La mutilación genital femenina tiene consecuencias físicas y psicológicas para las niñas y mujeres que van desde hemorragias, infecciones, infertilidad e, incluso, la muerte. Las mujeres que fueron mutiladas pueden presentar complicaciones en el parto, como hemorragias posteriores al parto, muertes fetales o muertes prematuras de sus hijos recién nacidos.
Desafortunadamente esta práctica sigue vigente, más del 90% de las mujeres y las niñas de Guinea y Somalia son sometidas a alguna forma de mutilación o ablación genital. Se estima que 200 millones de mujeres y niñas en el mundo han sido sometidas a la mutilación genital femenina.
Colombia, sigue siendo el único país de Latinoamérica donde se realiza esta práctica; según la Secretearía Distrital de la Mujer desde el 2012, comunidades Indígenas Emberá de los municipios de Pueblo Rico y Mistrató en Risaralda y del municipio de Trujillo en el Valle del Cauca trabajan en el abandono de la mutilación genital femenina, bajo el concepto de que la “cultura debe generar vida y no muerte”.
Las comunidades Indígenas Emberá han concluido que la mutilación genital femenina no es propia de la cultura de su pueblo, sino una práctica aprendida que ha pasado de generación en generación bajo creencias erróneas sobre el cuerpo y la sexualidad de las mujeres.
La ablación femenina es “una forma de violencia que se encuentra profundamente arraigada en la discriminación por razón de sexo, genero, edad y otros motivos”. Las mujeres como vistas como objeto y no como sujeto. Son las mujeres mutiladas sobrevivientes de las disputas sociales y patriarcales que existen sobre sus cuerpos, ni la vulva se salvó de ser saqueada.
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible incluye el Objetivo de Desarrollo Sostenible Nro. 5: “Lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y de las niñas”, el cual indica en el numeral 5.3 “Eliminar las prácticas nocivas como el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina”. Significando entonces que los países que están comprometidos en el cumplimiento de los ODS como Colombia, deben dirigir sus acciones de desarrollo para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.
Por eso, es necesario que como sociedad visibilicemos la mutilación genital femenina para hacer un llamado de atención al estado y a la sociedad civil, en pro de que disminuyamos hasta su extinción esta práctica y manifestación de desigualdad y violencia que atenta contra los derechos humanos de las niñas y mujeres de Colombia, y continuar el camino del empoderamiento femenino.
Neruda
BIBLIOGRAFÍA
• Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer y Comité sobre los Derechos del Niño, Recomendación General 31 / Observación General 18, párrafo 7)
YEIMY PAOLA SÁNCHEZ
Directora Departamento Jurídico
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